Archivo de la categoría ‘Palabras del Santo Padre’

La Iglesia y el mundo no necesitan personas que cumplen con sus deberes religiosos mostrando su fe como una etiqueta exterior; necesitan, en cambio, obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión, discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios dondequiera que se encuentren. Quizás no falten los “cristianos de ocasión”, que de vez en cuando dan cabida a algún buen sentimiento religioso o participan en algún evento; pero son pocos los que están dispuestos a trabajar cada día en el campo de Dios, cultivando en su corazón la semilla del Evangelio para luego llevarla a la vida cotidiana, a la familia, a los lugares de trabajo y de estudio, a los diversos entornos sociales y a quienes se encuentran en necesidad. Para hacer esto no se necesitan demasiadas ideas teóricas sobre conceptos pastorales; se necesita, sobre todo, rezar al dueño de la mies. En primer lugar, pues, está la relación con el Señor, cultivar el diálogo con Él. Entonces Él nos convertirá en sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino. (Leone XIV – Ángelus (6 de julio de 2025)

Jesús falta en las ideologías: su ternura, su amor y su mansedumbre. Y las ideologías siempre son rígidas. Rígidas en todo sentido. Y cuando un cristiano se hace discípulo de una ideología, ha perdido la fe: ya no es discípulo de Jesús, es discípulo de esta forma de pensar, de esto… Y por eso Jesús les dice: «Se han llevado la llave del conocimiento». El conocimiento de Jesús se transforma en un conocimiento ideológico e incluso moralista, porque estas personas le cerraron la puerta con tantas prescripciones. (…) Y cuando un profeta o un buen cristiano los reprende, hacen lo mismo que con Jesús: «Cuando salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a tratarlo con hostilidad —estos ideólogos son hostiles— y a obligarlo a hablar de muchos temas, tendiéndole trampas —son insidiosas— para atraparlo en alguna palabra que salga de su propia boca». Pidamos al Señor la gracia, primero: no dejar de orar, para no perder la fe, para mantener la humildad. Y así no nos cerraremos, cerrando el camino al Señor. (Papa Francisco – Homilía en Santa Marta, 17 de octubre de 2013)

Estas no son palabras bonitas, ¿verdad? Jesús habló con claridad; no era hipócrita. Habló con claridad: «Sois sepulcros blanqueados». Bonito cumplido, ¿verdad? Jesús distingue las apariencias de la realidad interior. Estos señores son los «doctores de las apariencias»: siempre perfectos, pero ¿qué hay en el interior? (…) Tengan cuidado con la gente rígida. Tengan cuidado con los cristianos —sean laicos, sacerdotes, obispos— que se presentan como tan «perfectos», tan rígidos. Y tengamos cuidado con nosotros mismos, porque esto debe llevarnos a reflexionar sobre nuestras vidas. ¿Intento fijarme solo en las apariencias? ¿Y no cambio mi corazón? ¿No abro mi corazón a la oración, a la libertad de la oración, a la libertad de la limosna, a la libertad de las obras de misericordia? (Papa Francisco – Homilía en Santa Marta, 16 de octubre de 2018)

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