Y nosotros podemos hacernos la pregunta: ¿yo vigilo sobre mí? ¿Sobre mi corazón? ¿Sobre mis sentimientos? ¿Sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí?». Si no se custodia, «llega otro que es más fuerte y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín». ¡La vigilancia! «Jesús lucha contra el diablo»; «quien no está con Jesús está contra Jesús»; y «la vigilancia». Hay que tener presente que «el demonio es astuto: jamás es expulsado para siempre, sólo lo será el último día». (…) «Pidamos al Señor —fue su oración conclusiva— la gracia de tomar en serio estas cosas. Él ha venido a luchar por nuestra salvación, Él ha vencido al demonio». Por favor, no hagamos pactos con el diablo. EL pretenda regresar a casa, apoderarse de nosotros… ¡No subestimar, vigilar! ¡Y siempre con Jesús! (Homilía da Santa Marta, 11 de octubre de 2013)

Los comentarios están cerrados.

Comentarios recientes
    Categorías